
La casa fue construída en un principio para el renombrado pintor Vittorio Carpaccio, habiendo vivido en ella, durante la primera mitad del siglo XIV, su hijo Benedetto. La construcción es un excelente ejemplo de arquitectura gótica del siglo XIV. El edificio adquirió su imagen actual después de las tareas de restauración, realizadas entre los años 1935 y 1955.