El arte y la cultura ocupan un lugar especial en la historia eslovena porque en muchos aspectos sustituían la falta de instituciones nacionales, políticas y gubernamentales. Por eso no es de extrañar el hecho de que los eslovenos tengan una relación muy intensa con su cultura nacional. El orgullo de la cultura nacional sigue siendo en gran medida un sustituto de la anterior falta de soberanía nacional. Eslovenia es probablemente el único país del mundo con una
fiesta nacional dedicada a la cultura.
Libros y literatura
En Eslovenia la literatura sigue siendo el tipo de arte más prestigioso y respetado. Los primeros documentos en el idioma esloveno, los
manuscritos de Freising, aparecieron a finales del primer milenio. Se guardan en los archivos del estado de Baviera en Múnich.
Ocupan un lugar especial en la literatura eslovena
Primož Trubar, el autor del primer libro esloveno, publicado en 1550, y el poeta
France Prešeren, cuyo poema con el título Zdravljica (Brindis) dio lugar al himno esloveno.
En el año 2010 Liubliana fue la
Capital Mundial del Libro , elegida por la organización UNESCO.
Instituciones culturales
Eslovenia cuenta con una red bien desarrollada de instituciones, organizaciones y asociaciones culturales, que son comparables a las de los países europeos culturalmente más avanzados. En Eslovenia existen dos
teatros profesionales
de la ópera y del ballet, situados en Ljubljana y en Maribor, y muchos otros
teatros profesionales. Museos, galerías y centros culturales también cuentan con una colorida y rica vida cultural. Entre ellos
Cankarjev dom en Ljubljana desempeña un papel central.
Eventos culturales
Eslovenia cuenta con una variada oferta de
eventos culturales para todos los gustos, incluso para los más exigentes. Especialmente en verano tienen lugar varios festivales famosos, en los que participan artistas de fama mundial.
Apoyo del estado
Debido al reducido número de espectadores potenciales, la gran mayoría de las actividades culturales y artísticas eslovenas cuenta con un apoyo significativo y recibe subvenciones por parte del gobierno y también de las comunidades locales a través de la cofinanciación. La industria del entretenimiento es por supuesto una excepción: los músicos de los géneros rock o jazz por ejemplo, que también se consideran artistas, tienen que asegurarse sus ingresos con su propio ingenio.