
En las zonas rurales eslovenas o en los alrededores de las ciudades podemos encontrar numerosas fincas bien conservadas, antiguas residencias de los feudales que, a diferencia de los castillos, no poseen murallas reforzadas. En Eslovenia la mayoría de las fincas pertenecen al período
Barroco. Además de estar conservadas en su interior, las fincas poseen bellos
jardines y
parques en sus alrededores. Una de las fincas eslovenas más bonitas es
Štatenberg. También merece la pena visitar las fincas de
Betnava y
Strmol. Muchas fincas fueron convertidas en museos y galerías de arte, y son muy populares para las ceremonias matrimoniales y otras celebraciones.