
De la región de Koroška (Carintia) se dice que es
la cuna de la eslovenidad. Después del plebiscito del año 1920 gran parte de Koroška (Carintia) pasó a formar parte de Austria. Actualmente la región eslovena de Koroška incluye los territorios de
tres valles: los valles de
Mežiška,
Dravska y
Mislinjska, así como también de tres cadenas montañosas:
Pohorje,
Karavanke y los
Alpes de Savinjska.
El centro de la región está conformado por las ciudades de
Slovenj Gradec,
Ravne na Koroškem y
Dravograd. En el interior del país y fuera de las localidades más grandes y las ciudades de Koroška son típicas las poblaciones dispersas. En la región de Koroška se edificaron las
granjas que se encuentran a más altura de Eslovenia y están dispersas en forma de grandes
fincas por todo el territorio de la región.
La
intacta naturaleza de las montañas y los
bosques, con una ramificada red de caminos y carreteras, ofrecen una gran variedad de posibilidades para los paseos por las cumbres de los montes
Peca y
Raduha, por las extensas zonas de
Uršlja,
Olševa,
Smrekovško pogorje,
Zahodno Pohorje o
Kozjak, así como también por las laderas de los pintorescos valles alpinos. Estos caminos son especialmente atractivos para los senderistas y los ciclistas de montaña. A través de Koroška pasan el
Camino de montaña por Eslovenia, la
ruta europea E6, así como también muchos otros
recorridos temáticos,
caminos de montañas y senderos forestales que conducen hacia los mejores puntos panorámicos. Una particularidad es la inclinación de la gente de Koroška por el
ciclismo de montaña. Los bosques se encuentran atravesados por carreteras, caminos y senderos que pueden ser aprovechados por los ciclistas. Aquí se creó el
primer parque de ciclismo de montaña en Eslovenia, en el valle junto al romántico río Drava pasa un tramo de la
ruta ciclista del Drava y sobre ésta, por la cresta de las montañas de Pohorje, pasa la
transversal ciclista de Pohorje.
Los montes de
Pohorje poseen bosques espesos y oscuros. Aquí, durante el invierno, las praderas alpinas se transforman en pistas de esquí. El centro de esquí más grande de la parte occidental de Pohorje es
Kope. Muy cerca se encuentra el centro de esquí
Ribniško Pohorje. En Ribniško Pohorje crece el abeto Sgermova smreka, el
árbol de mayor altura de Europa Central. En el monte Uršlja gora se encuentra la
iglesia que se encuentra a más altura de Eslovenia, en las laderas del norte bajo la misma está el centro de esquí que, junto al lago, conforman el centro turístico y recreativo de
Ivarčko. Debajo del monte más elevado del este de la cadena de Karavanke,
Peca, en cuyas profundidades se dice que duerme el rey
kralj Matjaž, se extiende un valle de bellezas únicas: el
Parque regional Topla. En el pico cercano de Ludranski vrh crece el tilo llamado
Najevska lipa: la madre de todos los tilos eslovenos y, sobre el pico, se extiende Smrekovec: la
única cadena montañosa volcánica de Eslovenia.
En siglos anteriores en la zona se desarrolló la
minería, hoy en día la que fuera la mina de Mežica se transformó en una mina turística y museo con una original oferta de ciclismo por las abandonadas y misteriosas galerías del
mundo subterráneo del monte Peca. Asimismo, en el valle del Drava, es posible revivir lo que fuera en el pasado la actividad económica más importante cuando los
balseros transportaban madera por el río a lugares lejanos. Las rutas de navegación de las verdaderas balsas, que hoy en día se destinan a recorridos turísticos, salen de dos
puertos: desde
Gortina y desde
Javnik, donde se encuentra el
museo de la actividad balsera. En el casco medieval de la ciudad de Slovenj Gradec – la ciudad del
Mensajero de la paz – se encuentra la sede de la
Galería de Koroška de artes plásticas y el
Museo regional de Koroška. Existe una sección del Museo regional en Ravne, donde se halla también la
Biblioteca central de Koroška France Sušnik. Existen muchas colecciones y exposiciones en todos los municipios de la región de Koroška. La pintoresca y variada
arquitectura de las iglesias filiales, que es posible observar en casi cada colina fuera de las poblaciones, refleja un gran número de características autóctonas y conserva la reconocible región de Koroška, además de incluirla dentro de una de las regiones más encantadoras de Eslovenia.
El pueblo de
Šentanel es conocido por sus
granjas turísticas, sin embargo es posible experimentar una genuina hospitalidad en muchas otras granjas en el interior de Koroška. Natural, casero y tradicional son las palabras que definen las características de la
gastronomía de Koroška. Es necesario destacar el sabroso
pan de centeno y la excelente
sidra, bebida tradicional obtenida de la fermentación alcohólica del zumo de las primeras cosechas de manzana.